miércoles, 26 de mayo de 2021

Que nadie se quede afuera

Cuando aparece el chisporroteo del aceite, doy vuelta una por una las batatas, porque no dejaré piedra sin mover, en la búsqueda del perfecto amor doméstico

Laura Wittner


En la búsqueda del amor doméstico pongo flores
y prendo luces cuando cae el día.
Busco el amor y también iluminar cierta tristeza que a oscuras se me cuela.
También pongo música, como Laura, y muchas veces bailo.
Se siente bien mover el cuerpo, reconectar con la alegría profunda e inexplicable del instante.
En la búsqueda del amor doméstico, como no puedo invitarlos a mí mesa
los invito a que coman algo rico afuera en nuestro nombre.
Hago lo que puedo con lo que tengo.
No se trata al final siempre de eso?
A veces, si tengo resto, como anoche,
después de terminar con el lavado de platos, barro.
Me gusta pensar que dejo lista para el día siguiente la página en blanco.
También entro la ropa para que no le caiga el rocio.
Disfruto abrir la puerta de la cocina, sentir el frío de la noche,
y ver la luna que se puede ver desde el rincón del ténder.
En la búsqueda del amor doméstico limpio cada día el pedazo de vidrio
que siempre ensucia Elvis cuando ya quiere entrar después de sus paseos.
Él todo el tiempo me recuerda que el amor doméstico
no puede ni debe dejarlo afuera.
"Que nadie se quede afuera"
escuché a un sacerdote decir hace un millón de años.
Que nadie se quede afuera.
En la búsqueda del amor doméstico, o de cualquier otro, creo yo,
esa sería la versión más perfecta.

lunes, 17 de agosto de 2020

Jugar con las palabras

Para no convertirnos en seres demasiado serios

ayer celebramos cultivando

ese pulmón de la vida que es el juego

Nos juntamos un ratito a experimentar con las palabras.

Activamos presencia, curiosidad,

ganas de explorar y asombrarnos

Nos permitimos hacerlo mal,

si es que existe eso en el juego.

Nos dejamos llevar, sin apegarnos a resultados,

nos animamos a conectar y a crear


Permitiéndole estar a lo que está,

le permitimos transformarse y en el proceso,

transfomarnos.


Los invité con este pedacito de Free Play

de Nachmanovitch





y este es el pequeño texto que escribí en ese rato


Hay rumiaciones de hastaluegos,

telas de araña de dolores,

entretejidos como mandalas

Hay ventanas que quieren ser puentes,

y esperanzas de encontrar 

fragancia de almendras en el aire.

También hay piernas en movimiento, 

que no quieren quedar atrapadas

en definitivamentes,

deseos de despedir tortuosidades y dejar ir

espectativas de retribuciones.

Hay voces que recitan sonetos, cabellos al viento

que sueltan tradiciones, abren caminos nuevos.

Hay porosidades que por momentos

duelen su intemperie

y que tal vez, con el tiempo

se transformen en diamantes.




sábado, 20 de junio de 2020

Ronda cuadrada de domingo

Algo simple
Algo breve, silencioso, quieto.
Algo táctil
Un respiro, un chiste,
un beso adolescente.
La capacidad de poner en mute
el afuera y el adentro

Tamaraestaloca



Algo simple, este momento. No tiene que ser más complicado que ésto.
Un cuaderno, una birome. Mi pelo recién lavado, un encuentro. Un poema corto.
Muchas manos escribiendo. La respiración acompasada
de varias mujeres reunidas en una ronda cuadrada.
Algo breve, oraciones que van surgiendo de mi mano. No tienen por qué ser largas.
No tienen por qué ser nada. Pueden ser tal como son, tal como salen.
Como yo, como éstas mujeres.
Breve y eterno el permiso para ser a nuestras anchas
en esta tarde de domingo en cuarentena.
Algo silencioso, este lugar. Solo escucho el tic tac del reloj, el tanque de agua,
y el slush slush de las manos sobre las páginas, cada una en su pantalla.
Silencioso domingo, en el que escuché la conversación
entre una escritora y una librera
y el juguito de esa charla es una lista de tesoros que quedan en la gatera.
Lista de libros que quiero leer. Entusiasmo lector de domingo al sol.
Algo quieto, el tiempo. Parece quieto pero se está moviendo.
Se mueve lento y raro en este tiempo. Cuánto hace ya que comenzó este encierro? 
Cuánto que no vemos a nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestros padres?
Está por llegar el invierno.
Algo táctil, mis pantuflas. Con ellas recibo los primeros fríos.
Con ellas hoy atiendo.
Me estoy acostumbrando y me pregunto si estará bueno.
Tal vez sea una pregunta incorrecta.
Por qué de todo tenemos que decretar si está o no bueno? 
Es lo que está siendo. Es lo nuevo.
Atender en pantuflas. Por qué no?
Tal vez ponga un par de pantuflas para los pacientes.
O mejor, tal vez les ofrezca a los pacientes venir en pantuflas
cuando algún día se abran las compuertas.
Un respiro,  abrir la puerta que da a la escalera,
sentir los primeros rayos del sol de la mañana,
ver el cielo de ese lado de la casa, el paraíso ya desnudo.
Sacudir las alfombras, recordar viejos tiempos
en que la gente era de carne y hueso.
La capacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos, a lo que la vida trae.
La capacidad de crear con lo que queda, algo nuevo.
Algo que sea sabroso, rico, cálido y nos ayude a pasar el invierno.
Y a ir más allá también, quien sabe.
La capacidad de reinventarnos, en el tiempo, todo el tiempo.


A veces, los domingos, sucede algo de esto.
Nos encontramos a pausar, escribir, compartir, acompañarnos.
No buscamos perfección.
Vamos tras la belleza de lo salvaje y verdadero.
Vamos tras el misterio y el milagro del encuentro.
Nos hacemos presentes
y sucede.


lunes, 25 de mayo de 2020

Soy

Donde expira un pensamiento hay una idea.
En el último suspiro de alegría, otra alegría.
En la punta de la espada, la magia.
Es ahi donde voy
Clarice Lispector


Canela, Jazmín, café recién molido, manta de lana, piso de madera, toalla calentita, limonada con menta y jenjibre, chocotorta, salsa blanca con nuez moscada, sirena de ambulancia, palomas en el techo de chapa, crujir de las hojas en otoño, lago turquesa, zapatos, mesa ratona....

Soy de la casa de Los Nogales.
Puedo oler el miedo en las noches de viento, los fantasmas en las ventanas.
El miedo de todas las noches, la oscuridad en esos árboles.
La humedad fría de los cuartos, los eskabes apagados, los pisos de cerámica,
el aire helado, los pasillos largos, el ruido de los botines, el palo.
A veces, el olor del fuego en la chimenea de ese living con desniveles.
Las cocretas de Malele. Su risa contagiosa cuando se le caían los dientes.
Jazmines? Seguramente. Hoy no los recuerdo pero imagino que habría
en los floreros que hoy son míos. A mamá le encantaban.

Soy del departamento a una cuadra del rio, el olor a comidas del mundo
en los ascensores, el piso de plástico. La mesa de picnic, la tela que usábamos para
cubrir esa caja que hacía de mesa de luz improvisada.
Una tela que a todos les parecía fea, pero había sido barata y era suave
Creo que todavía guardo algún retazo.
Soy de las ensaladeras celestes, heredadas de Carola y Pablo, como el sillón
en el que nos hundíamos y del que hoy en dia no podriamos levantarnos,
que hacía de cama para los viajeros invitados,
la cama ruidosa que revendimos rápido, el baño sin bidet, los cuadros sin marco.
La felicidad de esos años.

Soy de las vacaciones en la Lorenave, del mate a la mañana
con la bruma sobre algún lago, envuelta en la bolsa de dormir
De los guisos preparados por Juampi con lo que ¨haiga¨ a mano,
Del café con chocolate y un libro. Las bananas, las nueces, otra vez el mate.
La ropa ahumada, el shampoo y la crema de enjuague
Las frutigran, la cebolla, algún que otro pedacito de carne.

Soy de Laureles y las palomas en el techo de chapa, las cotorras en los eucaliptus de aquella esquina, y a lo lejos, la panamericana. Los ladridos de Pancha cada vez que llega alguien. Las risas, las peleas, las discusiones acaloradas en la mesa, ya lejanas. Las canciones en las guitarras, los bailes frente a la ventana, el maquillaje, los disfraces. La música, el viento en las hojas, los pasos con zapatos demasiado temprano en las mañanas. Los podcasts de hoy en la cocina, mientras preparo algo de comer para los que quedamos en casa.

Soy de ésta casa, de árboles plantados para disfrutar de su sombra. Arboles de hojas rojas, de flores violetas el jacarandá y rosadas la acacia. Soy de esta casa de paredes amarillas que fué creciendo con los años, cambiando su fisonomía, que se fué cubriendo de un manto de hojas coloradas. Que en otoño se queda desnuda, pelada. La de la leña en el fondo, la huerta, abandonada, rescatada.
La del rejunte de muebles de otras vidas, otras gentes, otras casas.

Soy la que fué, que es, y la que será.
Soy una linea de tiempo en el tiempo abierta al próximo tiempo
abierta a lo que vendrá.

miércoles, 18 de marzo de 2020

De qué puedo hablarles?


Hay mucho en este tiempo que podría decirles...

Podría hablarles acerca de cómo, de un viaje eterno, de casi 20 horas, pasamos a aislarnos en casa, y de que se siente como si hubiéramos pasado
de un tubo a otro, a continuacion, conectado.
De la vida en un tubo, en un caja. Algunas noches todavia me despierto y no recuerdo dónde estoy, y mi cuarto me parece por unos segundos
un lugar completamente extraño.

Podría hablarles del misterio del tiempo diferente que a cada uno le lleva adaptarse a los cambios, y del misterio de cómo
cada uno necesita algo diferente en ese proceso.
Y de cómo a mi, (que además soy Tauro y parece que a Tauro la cuarentena le va muy bien) el tiempo de guardado obligado me trajo la bendición del reposo que necesito para recuperarme de a poco de los varios impactos.

Podría contarles también cómo, al tercer dia de llegar a casa el techo del living comenzó a desplomarse, y sobre nuestras cabezas comenzó a caer una nieve en cascotes de yeso y cómo mientras recogía pedazos y barría, pensaba; esto es para que no queden dudas. Algo está cambiando.
Algo pide cambio. Eso que nos ¨amparaba¨ de alguna manera, se está resquebrajando y desmoronando, y tendremos el desafio de ¨cubrirnos¨ de una manera nueva, que espero sea en el sentido del nuevo despliegue, y no del acuartelamiento y la defensa.

Podría hablarles también de cómo ayer una de mis hijas me avisó que finalmente concretó sacarse un buen seguro médico, y cuando le pregunté cuál se había sacado me respondió desde sus veintipicos: ¨uno que me cubre todo¨ 
Y de cómo me reí sola al leer eso, y pensé: nada nos cubre todo. Ni el seguro médico, ni el techo de la casa. Estamos un poco cubiertos y otro poco al descubierto, y eso puede traernos algo del orden del despedirnos de cierta omnipotencia y del recordar que nos necesitamos.

Podría hablarles de cómo todavía no se me acomodó del todo el sueño y muy temprano, cuando todavia es noche cerrada, ya estoy con el mate, escribiendo.

Y de cómo una de las cosas que me está ¨salvando¨ en la cuarentena es el entusiasmo de mi hija menor por cocinar comida vegetariana, y haber ofrecido acompañar virtualmente a otros en esta práctica, para que tengan algún lugar donde hacer pie ellos tambien, para transitarla, y llamar todos los dias varias veces a mi padre, y tratar de hacerle la mayor compania posible en este tiempo raro, ya que aún, por la cuarentena no puedo ir a visitarlo, y atender por skype y hacerme disponible para escuchar y acompañar.

Ofrecer algo, en definitiva, me está salvando. De mis propios fantasmas, de empantanarme en mi propio ombligo, de la sensación de catástrofe.

De cómo ofrecer algo abrió la puerta para que entrara el aire ( o también podria decir que ofrecerME primero lo que necesito, dejó entrar aire y eso me permitió recordar que siempre puedo ofrecer a otros tambien, algo).
De cómo entró el aire de la presencia, de la practica sostenida, de las palabras. El aire de recordar que soy y somos una trama que en tiempos turbulentos se sigue tejiendo en el silencio y las madrugadas.

De recordar que mi living sin techo, mi casa sin puertas y hoy solo con ventanas, los cuartos sin hijos, las calles sin gente, los hospitales llenos, el mundo, este mundo nuevo, sigue siendo nuestra casa, nuestra únca casa.

lunes, 17 de febrero de 2020

Belleza


Quizás lo que llamamos belleza
 no sea más que esta fugaz presencia,
este encuentro breve,
los días de febrero.
Quizás la belleza sea el abrazo,
el reconocer su olor
y el tiempo que pasa veloz
en un café, en un cine,
entre callecitas de ciudades
que ni de ellos ni nuestras son. 
El gusto por las comidas y los libros.
Las risas y los malos entendidos.
Quizás la belleza sea persistir en la memoria de la raíz, 
en los recuerdos,
En el diamante del amor,
escondido en un carbón.
Quizás sea el halo que quede en el aire, la mirada,
el toque cariñoso en la espalda,
Perdurar cuando ya no perduremos,
quedar en las estrellas de cualquier cielo,
y en los sueños.

viernes, 3 de enero de 2020

Estacion de tren

Escribir es ir a una estación de trenes, cualquiera,
sin esperar a nadie, sin leer en las pantallas el origen ni el destino.
Acercarse al andén y ver bajar a la gente y ver.
Ver sin mirar. Hasta que algo se desprenda del resto,
algo que nos resulte propio, nuestro.
Hasta que una mirada o un objeto o una acción,
nos llame directamente.
Cómo saber lo que buscamos
si solo podemos reconocerlo en el encuentro?
Solo estando ahí, presentándonos a la cita. 
El escribir ( no la escritura) es la estación de tren.
Esa estación, con nosotros ahí,
en el momento en el que el tren llega,
la gente se pone de pie y se abren las puertas.
E. Almeida


En días así
grises, como hoy, 
se abren las puertas y 
la página por delante también parece gris.
Nada resalta demasiado
una nube opaca, de principio a fin.
Todo se confunde con ¨pasar¨
si paso apuradamente
si miro sin mirar.

En días así necesito detenerme
para nombrar, para ver.
Distinguir colores
inventar los mios.

A la mañana hacer foco, escuchar.
Eso siempre trae lo nuevo,
el color siempre sorprendente
de la posibilidad.
Al mediodía atender a G.
Me tengo que esmerar.
Encarar su tedio,
apersonarnos juntas, de lleno
en la estación de tren que es su vida
esperar a que se abran las puertas,
ver lo que hay.
Acompañar
La tarde amplia, libre, abierta
Qué hacer con ella?
Leer, preparar, buscar los apuntes.
Como ir cortando pedacitos chiquitos de pan
para ofrecer pequeños bocados
que sean fáciles de digerir, de masticar.
Dar la mano, tener paciencia
invitar a pequeños pasos
recordar cómo fue para mi,
y lo placentero que puede ser hacerlo así.

Saber que hoy es ésto.
mañana un paso nuevo. 
Pasado un paso más.
y cuando te querés acordar
 ya no tenés que pensarlo tanto
ni seguir a rajatabla esas reglas
.que al principio te fueron guiando

estás caminando,
estás escribiendo
estás aprendiendo a vivir.


jueves, 3 de octubre de 2019

Vamos a necesitar

Solo el amor completa el difícil camino de la separación.
Necesario parece, que nos vuelva a unir de otras maneras,
no por accidente,
sino en luminoso esfuerzo.
Diana Bellesi

Come my friends,
it s not too late to seek a newer world.
For my purpose holds to sail beyond the sunset
to strive, to seek, to find
and not to yield.
Tennyson




Cada uno desde su rincón, llora,
a su tiempo y a su modo, la ausencia.
Algunos la sangran, otros la cantan con sus guitarras,
otros se lanzan a las olas a navegarla.
Algunos cocinamos despacito este nuevo plato
que la vida nos prepara.
Océanos, mañanas, noches,
un poco de sal, un poco de pimienta.
Cebolla, para llorar otra vez y que no se sepa.
Dejar lugar para el llanto de algún otro, su miedo.
Que se acaben las épocas da vértigo,
a los veinte y a los cincuenta.
Otra vez las palabras ¨Nunca más¨,
tan infinitas, tan desiertas.
Necesitamos algo que nos vuelva a unir
de otras maneras, dice Bellesi, y acierta.
Lo que no dice es qué, ni cómo será ese algo.
¿Un avión, un watsap, 
fotos que irán y vendrán, de la vida allá y acá?
Vamos a necesitar algo más que eso.
Vamos a tener que aprender a vivir con este hueco.
Con él tenemos el desafío de construir algo nuevo.
Con el agujero y con la esperanza de lo incierto.
Quién sabe que nos traerán los años.
En el corto plazo la separación.
En el mediano y largo, el misterio.
Otra vez, y siempre,
el inevitable y abismal misterio.


martes, 24 de septiembre de 2019

Para qué escribir

Como planta que se estira para 
tocar la luz,
hay una forma de estar juntos
y no sabemos, más que lo que muestra el día.
Es posible, digo.
No sabemos. 
Escribo para encontrar la forma.
Natalia Romero
El intento


No sabemos.
Y lo que muestra el día, es ésto:
Un pájaro gordito, panza amarilla,
cerca de mi ventana, en la rama, todavía pelada.
El día muestra un cielo celeste, un sol.
Los primeros brotes de un ciclo nuevo.
Quién sabe qué habremos aprendido 
en el ciclo que se va.
No sabemos más que lo que muestra el día.
Lo demás, como un paquete de regalo,
con el paso del tiempo,
lo iremos desenvolviendo
se irá revelando.
Lo que quiero decir es que 
hacia adelante no sabemos lo que viene.
ni sobre qué de lo de atrás se apoyará.
Solo en el tiempo podremos unir los puntos.
No podemos planearlo de antemano,
ni saber con anticipación
que configuración tomará.
Escribo entonces,
no para saber el futuro, 
ni para volver el tiempo atrás.
Escribo para ir trasladándome,
despierta, atenta,
como en una cinta móvil
de un punto a otro
de ayer ------------- a mañana
de aquí ------------- a allá.
Escribo y al escribir camino,
doy un paso a la vez,
un poema, diez minutos, una mañana.
Escribo y dejo que tome peso, pista, volumen
lo que todavia no tiene forma
y renglón a renglón se develará.
Escribo, voy cruzando, avanzo.
¨Avanzo¨, digo, 
y esa palabra me hace preguntarme:
será, finalmente, como en aspas, hacia el júbilo?
Y recuerdo que lo que quiero, 
como dice Vlady, es estar
y estando,
dejar que todo avance, 
como en aspas, hacia el júbilo.
Para eso escribo. 

viernes, 21 de junio de 2019

Hambre de sur

INTIMACIÓN 
Denise Levertov
Esta luz, estas ramas, me impacientan.
Por más azul que esté, el cielo se entromete.
Porque empiezo a notar
que hay algo más que debo hacer,
y no logro encontrar el ritmo de los días
al que en otros inviernos podía moverme bien.

Porque sé
que una necesidad nueva ha empezado
a echar sus redes desde mí hacia 
un lugar desconocido. Busco
un silencio que está casi presente,
huidizo en los latidos de mi corazón.



Algo empieza a sentirse,
sonido tembloroso, familiar, acercándose
Es como una intuición, una inquietud en el cuerpo
una sed, un hambre
Va llegando borroso
y poco a poco va adquiriendo nitidez, claridad
Deseo de sur
anhelo de soledad, naturaleza, inmensidad, silencio
Anhelo de eso que sucede en esos viajes:
lo impensado
el amasado que se dónde empieza 
y nunca se donde me va a depositar
al terminar
una barrenada en el lago, el rio, las montañas.

El sonido dice fuerte y claro: 
Patagonia 
Inmensos cielos y tierras que se extienden sin aparente final
horizontes limpios que regalan amaneceres y puestas de sol.

El temblor debajo del agua dice: 
crecimiento, aventura.
Dice que vaya a mi encuentro.

El ruido debajo de esta piel dice que ahi me encuentro
sin que pese la soledad,
que ahi descanso de la preocupación de no saber,
de la conciencia punzante de la fragilidad
y del avance implacable del tiempo.
Descanso en la tierra que me sostiene
con todas mis incertidumbres, mis dolores y amores.

Empieza como un ruido borroso
cuando todo lo de afuera parece estar tan claro
y lentamente se empieza a poner nítido
y es como un embarazo.
Se gesta, le hago lugar
le presto atención, lo voy alimentando
pongo la intencion y atiendo a las puertas que se abren
y en algún momento me pondré en marcha
y empezaré a concretarlo.

Qué pide, qué quiere el temblor?
Quiere y pide que me lleve a la montaña
que me guarde un tiempo en el silencio
que me de ese golpecito de horno que todos los años me doy
y que me va cocinando a fuego lento, y cierto.



miércoles, 5 de junio de 2019

Hoy, yo, te recibo a ti..........


Vamos a resolver algo además de escucharnos?

Sometimes in doing nothing everything is undone,
and love is revealed to be the only true medicine. 
J. Foster


Hace unos días vino al consultorio una pareja.
Matrimonio cumpliendo 20 años de casados. 
No fué a propósito que estuvieran sentados conmigo
justo en el dia de su aniversario, 
pero no nos pasó desapercibido el significado.
Un posible regalo?
Una pausa antes de empezar los siguientes 20 años?

Sin haberlo planeado, fuimos indirecta y directamente haciendo foco
en el consentimiento matrimonial. Ese que se ofrecieron hace ya 20 años. 
Más específicamente en las primeras palabras.
No está mal empezar por el principio, las bases.

Hoy, yo, ........................, te recibo a ti,........................

Qué significa hoy eso en una pareja que está junta hace tantos años?
qué podría significar?
Podria no significar ya nada,
Podría estar todo el aire común 
colonizado por el hartazgo y la desesperanza.

También podría ser una puerta para recordar el amor
y renovar la intención de practicarlo,
refrescarlo, sacarle el polvo, abrillantarlo.

Podría ser algo tan concreto, pequeño y observable como:
me tomo unos minutos cuando llegás a casa
para cortar el automático de la vida doméstica
y acusar recibo de tu llegada. 
Para darte un abrazo. 
Hacerte una caricia en la espalda. 
Porque se que llegás cansado, cansada.
Necesitando el refugio de mi amor, de nuestra casa.

También podria ser:
Dejo mis cosas cuando llego, corro al baño 👀, 
y acto seguido te busco
en el lugar de la casa en el que estés, me acerco, te abrazo,
porque se que para vos también tal vez el dia fué largo
y necesitás un relevo, un descanso.

Dos maneras posibles, cortitas, concretas, de hacerte saber que te registro.
Que tenés un lugar en mi. Que no me da lo mismo.
Que no me das lo mismo.

Hoy te recibo.....

Sobre todo podría ser:( y creo sería muy deseable)  
En algún momento de lo que nos quede del dia juntos,
o en algún momento de la semana o del mes, ( mejor cuanto antes) 
detenerme un ratito más largo a escucharte. 
Para conocerte, para saber quién sos, para saber qué late.

Pero cómo para conocerme, si nos conocemos hace 20 años? 

Si, es verdad. Hay mucho que yo se de vos, y mucho que vos sabés de mi. 
Que soy esto, aquello, lo de más allá. 
Que reaccionás de esta manera.  Qué aquello te sale mal.
Que esto me cuesta. Que esto otro bastante bien se me da.

Pero cada dia es nuevo y nos invita a ahondar.
Cómo estoy, qué necesito, como estás, qué necesitás.

Y como dijo Lao Tse: ¨olvidar lo que sabías es mejor¨
a veces creer que ya lo sabemos todo,
dificulta la apertura a lo que está más allá.

Hoy te recibo.....

Dejo nombrado todo lo que ya se de vos, 
lo pongo por un momento a un costado,
y por un rato abro el espacio que soy para escucharte
y enterarme de lo que hay más allá de lo que se o creo saber. 
De eso que seguramente late en vos hoy,
que no es exactamente lo mismo que ayer. 
Del terror que te da compartir tu hondura, porque es lo más intimo. 
Tu tesoro blandito, tu emocion desconocida. 
De eso que hoy fué dificil para vos, de ese desafío que superaste, 
de eso que es importante para vos, 
de eso que estás sintiendo ahora, o lo que estás pensando.
Tus propios significados.
Enterarme, en fin, de quién sos hoy, en este momento,
ahora que te estoy escuchando.

Enterarme, enterarnos, esa tarea 
que hace que nuestra vida juntos 
sea una posible aventura cotidiana
y no un aburrimiento soporífero
en repetición eterna de disco rayado.

Hoy te recibo.....

y me animo a intentar escucharte, sin defenderme, sin juzgarte,
sin refutarte, sin aconsejarte ni consolarte. 
Te recibo y me quedo cerca, en silencio de presencia, acompañándote.
Y me permito asombrarme, porque ese matiz de tu experiencia,
la que me compartís hoy,
no la conocia, es nueva, y conocerla me permite acercarme,
estar en contacto, en fin, amarte.



martes, 4 de junio de 2019

La felicidad se teje..., entre poemas

 Hoy, ejercicio de escritura, entre dos poemas.


El trabajo de la felicidad

Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario
con el silencio de la casa vacía,
y en que no es súbita ni gratuita
sino una creación, como el crecimiento de un árbol.
Nadie lo ve, pero detrás de la corteza
crece otro círculo, en el anillo que se expande.
Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro,
pero por ese trabajo interno el árbol se eleva,
sus penachos brillan y sus hojas destellan.

Asi, la felicidad se teje con la paz de las horas
y hunde sus raíces en lo profundo de la casa sola,
en el rincón, el busto antiguo,
los pisos frescos encerados,
cortinas blancas que ondulan suave y continuamente
cuando libre se mueve el viento
silencioso por el cuarto. 
Una biblioteca, una mesa y la pared blanqueada,
esos son los dioses de la casa, queridos y familiares,
aqui el trabajo de la fe puede hacerse mejor
y el árbol que crece es musical y verde.

Porque, qué es la felicidad sino crecer en paz,
el sentido atemporal del tiempo
cuando los muebles pasaron toda una vida
en el mismo lugar,
y los sueños viejos, con el viento, al moverse,
agitan las hojas de la felicidad presente?
Nadie oye una idea ni escucha un pensamiento
pero donde se vivió en introspección
el aire queda cargado de bendiciones y bendice,
las ventanas miran a las montañas
y las paredes son amables.

May Sarton

Qué es la felicidad sino el buen aprovechamiento del tiempo? 
Y qué es un buen aprovechamiento del tiempo?
Somos felices nosotros?, me pregunto.
Creo que todavía la estamos tejiendo.
A la felicidad digo.
A la vida, esta creación que sucede afuera,
en la casa, los muebles,
los hijos, el viento, el trabajo, los amigos,
y sobre todo adentro, en la quietud de los procesos,
en el juguito sabroso y personal del silencio,
en los aprendizajes y descubrimientos, 
en la posibilidad de cambiar la mirada, 
en esos chispazos de lucidez
y de amor pleno al momento,
en el crecimiento lento, pausado, desde adentro. 
En cada cruce turbulento, 
en cada orilla tranquila, transparente, quieta.
En cada pradera soleada y verde.
En cada tormenta.
En cada tiempo incierto.
Como éste. 
La estamos tejiendo.
A la felicidad digo.
La estamos tejiendo.


Una vida entera buscándola,
como una lombriz en la tierra, como un halcón.
Atando cabos, bosquejando huesos.
Averiguando a dónde va el camino.
Lao Tse dice: ¨olvidar lo que sabías es mejor¨
Y eso es lo que quiero:
perseguir estas visiones claras
hasta el lugar mismo donde se desvanecen
de nuevo en la conciencia de mi tiempo
El mismo viejo circuito
pero algunas sendas marcadas con color.
Vacíos
y libres de irnos.

Gary Snyder

lunes, 27 de mayo de 2019

Prefiero

Nos encadena lo que rechazamos,
el malestar se nutre de resistencias
Quien amputa una parte
se encuentra eternamente
en fuga, intranquilo
La realidad es más real que perfecta
y es suficiente con que así sea.

Joan Garriga


Nos perdemos más por no saber mirar que por no saber
R. Esptein

Prefiero hoy levantarme cuando todavia es de noche
Prefiero estar despierta en la oscuridad
y ser testigo de cómo va llegando la claridad.
Prefiero hacer mi experiencia.
Constatar, para después poder contar.
Prefiero un rato de soledad al comenzar el dia,
que tener que conversar.
Prefiero domingo a lunes.
Prefiero estar a no estar.
Prefiero escuchar a hablar,
saber que todavía estoy aprendiendo, a creermelá.
Prefiero, cuando tengo que hacer algo, hacerlo con libertad.
Prefiero pensar por mi misma que comprar cualquier verdad.
Prefiero aprender a hablar suave que gritar,
prefiero hacer espacio, aunque me cueste un poco,
que eyectar, que a veces me sale más automático y natural.
Prefiero cambiar a quedarme siempre igual.
Prefiero la palabra transformar a la palabra identidad.
Prefiero el amor, a las cosas,
el amor construido a fuerza de mirar,
de tomar conciencia, de recalcular.
Prefiero los fideos con amigos queridos, en intimidad
que un evento de compromiso en algún pipi cucú restorán.
Prefiero a la gente que mira a los ojos.
que se interesa, que sabe escuchar
Prefiero ir aprendiendo
que lo que prefiero no siempre sucederá,
prefiero entonces, aprender a aceptar,
porque prefiero el bienestar que por experiencia
se que aceptar me da.
Prefiero el bienestar al malestar
( parece una obviedad, no?,pero tantas veces elegimos para atrás)
del sufrimiento prefiero pasarme al canal de la paz
Paz con lo que es.
Paz con lo que hay.
Paz con la vida y el mundo tal como a cada momento están.
Paz con cambiar lo que se pueda cambiar.
Paz con aceptar lo que haga lo que haga parece siempre igual.
Paz con el misterio.
Paz con la verdad,
que no es lo que yo creo saber que es.
Es mucho más.
Siempre mucho más.

viernes, 10 de mayo de 2019

Cosas que hacer en la panza de una ballena

Ejercicio de taller
inspirado en el poema de Dan Albergoti


Cosas que hacer en la panza de una ballena

Abrí los ojos. Esperá.
Acordate que después de un rato de no ver nada, 
algo empieza a adquirir claridad.
Sorprendete, asombrate con lo que podés ir descubriendo
en el vientre del mundo.
Dejate mecer. Tal vez si lo pensás como un mecimiento,
no te marees demasiado.
Si te mareás, dormí un rato y pasa.
Todo pasa. 
Aprendé a esperar.
Sentí el ruido del agua y agradecé poder viajar por la profundidad.
No tenés a donde ir. 
Dejate llevar.
Observá durante el viaje y aprendé de los engranajes de la vida.
Fijate cómo late el corazón de tu ballena. 
Comprendé los pequeños y extraordinarios detalles
del funcionamiento interno.
Tratá de no desesperarte.
En algún momento te va a escupir en alguna orilla, 
o en el medio de algún mar
y ya no serás la misma.
Algo se habrá transformado en esa calentita y húmeda oscuridad.
Acordate que aunque vos estés quieta ahi, algo se está moviendo,
y te está llevando a algún otro lugar.
Desconocido para vos todavía, pero ella, la ballena,
ella, la vida, sabe por dónde va.
Tomate este traslado como una parte necesaria del viaje.
Flotá con ella.
Dejate llevar.
Tranqui que no te hundis,
estás en el vientre protegido de la ballena.
En el vientre protegido de la vida que va y va.
Familiarizate con esa oscuridad
porque no será seguramente el último viaje
que en ella vas a realizar.
No hagas fuerza, ya sabés.
su potencia, la potencia de la vida, es mucha más.
Aprendé a esperar.
Aceptá la invitación. Viajá.
Abrí bien los ojos, para que cuando te escupa,
puedas mirar y descubrir a dónde fuiste a parar.
No hay transformación sin profundidad.
No hay vida que se precie sin tramos de oscuridad.
No hay vida predecible, lineal.
Esta es tu vida ( ballena incluida)
dejate acunar
dejate ahondar
dejate trasladar
dejate transformar
dejate llevar
Renacé en algún otro lugar.