¨ Un pequeño giro transforma una parcela árida en un paraíso para compartir¨
K. M. Miller
No diría que en mi caso, el giro fué necesariamente ¨pequeño¨.
Si que fué lento, gradual, al principio casi imperceptible.
Hecho con mucha paciencia, algunas dosis de impaciencia también.
Con ayuda.
Con constancia, sudor y lágrimas ( y un poco de suerte).
Con avances y mil retrocesos.
Sin saber durante la mayor parte del tiempo, a dónde iba a ir a parar.
Hoy puedo dar fe de que la parcela árida se ha convertido en un paraíso para compartir.
Y lo celebro agradecida!
Vuelvo en unos días!
Frente a un rancho que tengo..., pongo éstos versos colgados en un alambre. Es a ver si pasa algún caminante, y al verlos como ropa al viento... puede que salude agitando una mano como si hubiera encontrado algo suyo. ...y diga: Si, ahi está colgado lo mismo que yo quería decir. Palabras tendidas, Jorge Escudero
miércoles, 18 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
Sin certezas
Tiempo sin certezas
¿qué hay detrás de la puerta?
Tiempo de ¨sin¨.
Tiempo de cierto vacío,
tiempo vacío de¨ cierto¨.
Tiempo de esperar,
tiempo de confiar,
tiempo de estar atenta
sin hacer fuerza.
(no es fácil)
Lo que está detrás de la puerta,
todavía no.
Lo que sea,
Ya vendrá.
Mientras tanto,
todos los días
lavo mi propia ropa, la cuelgo,
la doblo, la guardo
y cada mañana vuelvo a empezar.
¿qué hay detrás de la puerta?
Tiempo de ¨sin¨.
Tiempo de cierto vacío,
tiempo vacío de¨ cierto¨.
Tiempo de esperar,
tiempo de confiar,
tiempo de estar atenta
sin hacer fuerza.
(no es fácil)
Lo que está detrás de la puerta,
todavía no.
Lo que sea,
Ya vendrá.
Mientras tanto,
todos los días
lavo mi propia ropa, la cuelgo,
la doblo, la guardo
y cada mañana vuelvo a empezar.
viernes, 13 de abril de 2012
Cuando el árbol te tapa el bosque
¨Mantengo mi pelo a un largo de 3 o 4 cm. Son cm. que no necesito, pero de los que todavía no me puedo desprender. Pero no me engaño. Esos cm son la distancia entre el cielo y el infierno, el espacio entre extra y ordinario, el último pedazo tortuoso antes de volver a casa¨
Karen M. Miller
Psicosis transitoria, leyó.
Psicosis transitoria le habían diagnosticado a la protagonista del libro que estaba leyendo, (¨devorando¨ sería más acertado). Lo subrayó, sino con el lápiz, al menos mentalmente;
¨lo de adentro se juntó con lo de afuera¨.
No podía parar de llorar. Hacía tiempo que no tenía esa sensación de canilla abierta, difícil de cerrar.
Psicosis transitoria, angustia aguda. Imposibilidad de ver el bosque porque te tapa el árbol.
Lo que tiene valor y lo que no.
Depende tanto de a qué le asignemos valor! Si valoramos algo diferente, la cosa cambia, y opa! de repente, lo que parecía tan valioso no lo es tanto, y lo que parecía sin valor pasa a ser esencial.
Era un consuelo, pero no le alcanzó del todo.
Lloraba porque algo que creía esencial, no estaba, o no del todo (¿existe ¨el todo¨?). Y todavía no lograba estar contenta con lo que faltaba. La psicosis era transitoria, no sería para siempre.
Karen M. Miller
Psicosis transitoria, leyó.
Psicosis transitoria le habían diagnosticado a la protagonista del libro que estaba leyendo, (¨devorando¨ sería más acertado). Lo subrayó, sino con el lápiz, al menos mentalmente;
¨lo de adentro se juntó con lo de afuera¨.
No podía parar de llorar. Hacía tiempo que no tenía esa sensación de canilla abierta, difícil de cerrar.
Psicosis transitoria, angustia aguda. Imposibilidad de ver el bosque porque te tapa el árbol.
Lo que tiene valor y lo que no.
Depende tanto de a qué le asignemos valor! Si valoramos algo diferente, la cosa cambia, y opa! de repente, lo que parecía tan valioso no lo es tanto, y lo que parecía sin valor pasa a ser esencial.
Era un consuelo, pero no le alcanzó del todo.
Lloraba porque algo que creía esencial, no estaba, o no del todo (¿existe ¨el todo¨?). Y todavía no lograba estar contenta con lo que faltaba. La psicosis era transitoria, no sería para siempre.
martes, 10 de abril de 2012
Sos puerto
¨Ora aprieta el paso sin darse cuenta, atraída por la fuerza de tan vivo recuerdo. Ofer en la playa, ese cachorro atrevido en el que ruge el futuro, y ella siguiéndolo, escondiéndose aquí y allá, aunque en realidad no habría hecho falta, porque ni una sola vez volvió el niño la cabeza hacia atrás mientras ella se preguntaba hasta dónde iba a atreverse a alejarse y él parecía responderle con su constante avanzar hasta el infinito...¨
David Grossman, La vida entera
Sos puerto, sos faro, sos tierra firme.
Van y vienen,
se alejan, vuelven,
exploran, experimentan,
navegan nuevos mares,
miran para atrás,
ya a veces ni eso,
por un buen rato.
Y está bien así.
Toca esperar, recibir, escuchar,
entusiasmarse con sus proezas,
ser puerto, ser faro, ser tierra firme
a la que volver cuando haga falta,
a la que dejar cuando sea necesario.
domingo, 8 de abril de 2012
El cuerpo tiene razones
El cuerpo tiene sus razones.
Mi cuerpo tiene sus razones.
Me avisa. Y si lo escucho me va diciendo por dónde.
A veces tardo en escuchar.
Y entonces me grita!
En la sensación de cierta rigidez, en incipientes dolores que no tienen que ver con la edad, (aunque quizás convengamos en que los años no vienen solos), sino con un mal uso, con una escucha apurada, distraída, poco atenta y dedicada a sus necesidades y mensajes.
Todavía no puedo nombrar con una palabra justa o cierta esas razones de hoy.
Pero puedo frenar, tratar de afinar la escucha y darle ( darme!) algo de lo que necesita: pausa, movimiento suave, lento, estiramiento, aire, toque amoroso, conciencia.
Otra vez el pulso.
Tiempo de parar y escuchar a éste cuerpito que me habla, con su rigidez y sus dolores.
Que me pide que haga el trabajo, que le dedique tiempo, que me tire al suelo, que respire hondo, que mueva despacito, que destrabe, aunque al principio duela.
Tiempo de despertar el cuerpo, tiempo de despertar al cuerpo.
Que como el corazón, tiene razones que la razón todavía no conoce.
Mi cuerpo tiene sus razones.
Me avisa. Y si lo escucho me va diciendo por dónde.
A veces tardo en escuchar.
Y entonces me grita!
En la sensación de cierta rigidez, en incipientes dolores que no tienen que ver con la edad, (aunque quizás convengamos en que los años no vienen solos), sino con un mal uso, con una escucha apurada, distraída, poco atenta y dedicada a sus necesidades y mensajes.
Todavía no puedo nombrar con una palabra justa o cierta esas razones de hoy.
Pero puedo frenar, tratar de afinar la escucha y darle ( darme!) algo de lo que necesita: pausa, movimiento suave, lento, estiramiento, aire, toque amoroso, conciencia.
Otra vez el pulso.
Tiempo de parar y escuchar a éste cuerpito que me habla, con su rigidez y sus dolores.
Que me pide que haga el trabajo, que le dedique tiempo, que me tire al suelo, que respire hondo, que mueva despacito, que destrabe, aunque al principio duela.
Tiempo de despertar el cuerpo, tiempo de despertar al cuerpo.
Que como el corazón, tiene razones que la razón todavía no conoce.
jueves, 5 de abril de 2012
Cortado a mano
-Has escrito? preguntó
-Mientras no lo haga, puedo siempre creer que si lo hiciera, lo haría bien,
pero si comienzo un libro en serio y me sale una mierda, qué disculpa me queda?
Antonio Lobo Antunes
Aprendí que no espero a
poder hacer perfectamente para hacer.
Hago. Como mejor puedo. Con lo que tengo a mano.
Y no sale perfecto.
Sale ¨cortado a mano¨, caserito, arte-sanal.
Si esperara a que esté perfecto, no haría nada, nunca.
Porque nada me sale perfecto. Pero nada.
Algunas veces las cosas salen mejor que otras.
Cuando no salen demasiado bien, me guardo un rato,
me recupero, tomo envión y otra vez a las pistas.
-Mientras no lo haga, puedo siempre creer que si lo hiciera, lo haría bien,
pero si comienzo un libro en serio y me sale una mierda, qué disculpa me queda?
Antonio Lobo Antunes
Aprendí que no espero a
poder hacer perfectamente para hacer.
Hago. Como mejor puedo. Con lo que tengo a mano.
Y no sale perfecto.
Sale ¨cortado a mano¨, caserito, arte-sanal.
Si esperara a que esté perfecto, no haría nada, nunca.
Porque nada me sale perfecto. Pero nada.
Algunas veces las cosas salen mejor que otras.
Cuando no salen demasiado bien, me guardo un rato,
me recupero, tomo envión y otra vez a las pistas.
lunes, 2 de abril de 2012
De la mano
Hoy es un día un poco triste. Porque mi amiga está triste.
Porque la muerte es triste.
Porque despedirse es triste y no es fácil.
Porque el mundo se siente un poco más desierto
cuando alguien querido no está.
Hoy es un día ¨contento¨ también, porque disfruto a mis hijas
y hacemos tarde de mujeres, y nos reimos, y llueve.
( y le logré poner musiquita a mi blog!)
Porque por ésto del ¨universo generoso¨, mi amiga está,
y le puedo dar un abrazo.
La vida y la muerte caminando de la mano.
No entiendo, pero se ve que no habrá que entenderlo todo,
si vivirlo todo.
El mundo vasto, enorme, incomprensible.
Y yo, pegada al suelo, escuchando los latidos de la tierra,
de lo que crece y de lo que muere.
Porque la muerte es triste.
Porque despedirse es triste y no es fácil.
Porque el mundo se siente un poco más desierto
cuando alguien querido no está.
Hoy es un día ¨contento¨ también, porque disfruto a mis hijas
y hacemos tarde de mujeres, y nos reimos, y llueve.
( y le logré poner musiquita a mi blog!)
Porque por ésto del ¨universo generoso¨, mi amiga está,
y le puedo dar un abrazo.
La vida y la muerte caminando de la mano.
No entiendo, pero se ve que no habrá que entenderlo todo,
si vivirlo todo.
El mundo vasto, enorme, incomprensible.
Y yo, pegada al suelo, escuchando los latidos de la tierra,
de lo que crece y de lo que muere.
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